EDICIÓN N° 346 - AGOSTO 2008


Tilcara Jujuy
La creación de oportunidades y la respuesta del subdesarrollo

El Municipio de Tilcara, en una Ordenanza, la 13/08, considera maligna la presencia de la actividad minera en la región, para lo cual recopila fundamentos traídos de distintas partes del mundo para justificar el rechazo y asegurar que, así como viven los habitantes de Tilcara está bien. Es decir – señalamos por nuestra parte - con enormes signos de pobreza y marginalidad.

Está probado que, en la actualidad, la actividad minera crea grandes oportunidades, sobre todo en regiones donde, históricamente, han convivido con el retraso, la pobreza y el abandono. Claro está que la Quebrada de Humahuaca, donde se desparraman pequeños poblados plenos de tradiciones indigenistas como Tilcara, donde el quehacer cotidiano es la artesanía y los tejidos, es la región turística por excelencia para quienes la comercializan, atrayente precisamente por lo que se muestra, por lo que se expone como un tesoro escondido entre las montañas y en la más tremenda quietud, donde pareciera que la cultura occidental, a la que estamos inseparablemente unidos y de donde nace la evolución y el progreso, hubiesen sido mezquinos para acercarse a esa región.

La Quebrada de Humahuaca ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, precisamente por estas condiciones imperantes de la naturaleza, cuya belleza surge de sus cerros y quebradas y de sus comunidades indígenas que han conservado tradiciones basadas en las artesanías y en la contemplación que, sin duda alguna, es necesario conservarlas y cultivarlas permanentemente. Sin embargo, esta valiosa declaración que eleva a la Quebrada de Humahuaca al rango de Patrimonio Cultural de la Humanidad, no le ha negado el progreso, menos la evolución hacia mejores niveles de vida y de calidad en su rango de poblaciones indígenas.

La Ordenanza Municipal de Tilcara declara, entre otros considerandos, “Que este Municipio Indígena debe velar por la preservación de los modos de vida propios del mundo andino que es la crianza de sus chacras, sus haciendas”!!!. Causa enorme sorpresa semejante declaración cuando sabemos que esas comunidades viven la marginalidad desde tiempos remotos, con escasas y esporádicas formas de superación, debido en gran parte, a nuestra propia indiferencia.

El turismo, caracterizado por su importancia cultural, se resuelve generalmente desde provincias que no son jujeñas y los visitantes se deleitan al contemplar el paisaje y observar las artesanías, pero en realidad lo que adquieren es la noción de las diferencias existentes entre la cultura occidental, de donde provienen los turistas, y las ancestrales costumbres de nuestras comunidades indígenas, conservadas sobre la base del silencio (la introversión del habitante de la puna) y la resignación racial cuyas consecuencias son la pobreza y la marginalidad.

Aún así, quienes redactaron los considerandos de la Ordenanza 13/08 de Tilcara, que recurren al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, olvidaron señalar también que los términos del citado Convenio fundamentan, indefectiblemente, el desarrollo económico, social y cultural, aspectos totalmente negados en la citada resolución de Tilcara dado que contemplan los estamentos de la actual situación como propio de la naturaleza, como si el hombre fuera parte inmodificable del paisaje que contempla el turista. Malinterpretan los fundamentos de la OIT que, inequívocamente, señala que “Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo” que obviamente está referido al progreso y la evolución de su propia generación y de las generaciones futuras.

El desarrollo, es un término cuya concepción define la superación de los niveles de estancamiento y de retraso social o comunitario. Y esto en Tilcara no ocurre porque falta - está ausente de los idearios de la política - la creación de los medios por los cuales alcancen estos pobladores la educación, la formación y la cultura que les permita utilizar mejor sus tierras, hacerlas más aptas para asegurar el desarrollo en relación directa a niveles superiores de su habitat, su bienestar y el progreso, asegurando, a su vez, el futuro de las generaciones venideras. No todo tiene que ser la contemplación de las maravillas naturales ni los hábitos y costumbres de los habitantes que expresan su soledad en las artesanías y los trabajos manuales que contemplan los turistas.

Hablemos de la minería

¿Qué la minería es dañina y destructiva? Seguramente para los mentores de resoluciones como la de Tilcara, la minería debe ser el escándalo que destempla la filosofía que difunden, porque, evidentemente, esta actividad que deviene en la historia del hombre hace más de cuatro mil años, ha sido y sigue siendo parte inseparable del progreso de la humanidad. Seguramente ha debido ser tan destructiva, como lo fue la revolución francesa que nos dio los ideales de la democracia y el uso del derecho individual, o como fue la revolución industrial, cuyo idealismo se ha centrado en el pensamiento histórico que nos ha enseñado que construir significa modificar, cambiar, transformar y alcanzar un ideal de progreso o, si se quiere, de evolución. Y la minería es, pese a quien le pese, un pilar del progreso.

Históricamente, la minería se abrió paso a pala y pico, con el coraje del minero que a pura pujanza construía caminos, desviaba ríos, vencía distancias para llegar hasta a las yacencias donde a pura dinamita obtenía los recursos minerales con los cuales se modeló el acero, se fundió el cobre, se idearon aleaciones para fabricar las herramientas que le permitió al hombre construir el futuro.

Y con el correr del tiempo tuvo la humanidad uno de los recursos más importantes para recorrer el camino del progreso. Hoy nadie puede negar que la minería es una de las industrias altamente especializadas, con el uso de tecnologías de punta y con recursos humanos preparados para el manejo de todos los resortes que responden a la eficiencia, a la competitividad y, fundamentalmente, al cuidado del medio ambiente y de la salud de la gente. El bienestar general de los pueblos ha sido posible con la llegada de la nueva minería.



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