Tilcara
Jujuy
La
creación de oportunidades y la respuesta del subdesarrollo
El
Municipio de Tilcara, en una Ordenanza, la 13/08, considera
maligna la presencia de la actividad minera en la región,
para lo cual recopila fundamentos traídos de distintas
partes del mundo para justificar el rechazo y asegurar que,
así como viven los habitantes de Tilcara está
bien. Es decir – señalamos por nuestra parte
- con enormes signos de pobreza y marginalidad.
Está
probado que, en la actualidad, la actividad minera crea grandes
oportunidades, sobre todo en regiones donde, históricamente,
han convivido con el retraso, la pobreza y el abandono. Claro
está que la Quebrada de Humahuaca, donde se desparraman
pequeños poblados plenos de tradiciones indigenistas
como Tilcara, donde el quehacer cotidiano es la artesanía
y los tejidos, es la región turística por excelencia
para quienes la comercializan, atrayente precisamente por
lo que se muestra, por lo que se expone como un tesoro escondido
entre las montañas y en la más tremenda quietud,
donde pareciera que la cultura occidental, a la que estamos
inseparablemente unidos y de donde nace la evolución
y el progreso, hubiesen sido mezquinos para acercarse a esa
región.
La
Quebrada de Humahuaca ha sido declarada Patrimonio Cultural
de la Humanidad por la UNESCO, precisamente por estas condiciones
imperantes de la naturaleza, cuya belleza surge de sus cerros
y quebradas y de sus comunidades indígenas que han
conservado tradiciones basadas en las artesanías y
en la contemplación que, sin duda alguna, es necesario
conservarlas y cultivarlas permanentemente. Sin embargo, esta
valiosa declaración que eleva a la Quebrada de Humahuaca
al rango de Patrimonio Cultural de la Humanidad, no le ha
negado el progreso, menos la evolución hacia mejores
niveles de vida y de calidad en su rango de poblaciones indígenas.
La
Ordenanza Municipal de Tilcara declara, entre otros considerandos,
“Que este Municipio Indígena debe velar por la
preservación de los modos de vida propios del mundo
andino que es la crianza de sus chacras, sus haciendas”!!!.
Causa enorme sorpresa semejante declaración cuando
sabemos que esas comunidades viven la marginalidad desde tiempos
remotos, con escasas y esporádicas formas de superación,
debido en gran parte, a nuestra propia indiferencia.
El
turismo, caracterizado por su importancia cultural, se resuelve
generalmente desde provincias que no son jujeñas y
los visitantes se deleitan al contemplar el paisaje y observar
las artesanías, pero en realidad lo que adquieren es
la noción de las diferencias existentes entre la cultura
occidental, de donde provienen los turistas, y las ancestrales
costumbres de nuestras comunidades indígenas, conservadas
sobre la base del silencio (la introversión del habitante
de la puna) y la resignación racial cuyas consecuencias
son la pobreza y la marginalidad.
Aún
así, quienes redactaron los considerandos de la Ordenanza
13/08 de Tilcara, que recurren al Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo, olvidaron señalar también
que los términos del citado Convenio fundamentan, indefectiblemente,
el desarrollo económico, social y cultural, aspectos
totalmente negados en la citada resolución de Tilcara
dado que contemplan los estamentos de la actual situación
como propio de la naturaleza, como si el hombre fuera parte
inmodificable del paisaje que contempla el turista. Malinterpretan
los fundamentos de la OIT que, inequívocamente, señala
que “Los pueblos interesados deberán tener el
derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe
al proceso de desarrollo” que obviamente está
referido al progreso y la evolución de su propia generación
y de las generaciones futuras.
El
desarrollo, es un término cuya concepción define
la superación de los niveles de estancamiento y de
retraso social o comunitario. Y esto en Tilcara no ocurre
porque falta - está ausente de los idearios de la política
- la creación de los medios por los cuales alcancen
estos pobladores la educación, la formación
y la cultura que les permita utilizar mejor sus tierras, hacerlas
más aptas para asegurar el desarrollo en relación
directa a niveles superiores de su habitat, su bienestar y
el progreso, asegurando, a su vez, el futuro de las generaciones
venideras. No todo tiene que ser la contemplación de
las maravillas naturales ni los hábitos y costumbres
de los habitantes que expresan su soledad en las artesanías
y los trabajos manuales que contemplan los turistas.
Hablemos
de la minería
¿Qué
la minería es dañina y destructiva? Seguramente
para los mentores de resoluciones como la de Tilcara, la minería
debe ser el escándalo que destempla la filosofía
que difunden, porque, evidentemente, esta actividad que deviene
en la historia del hombre hace más de cuatro mil años,
ha sido y sigue siendo parte inseparable del progreso de la
humanidad. Seguramente ha debido ser tan destructiva, como
lo fue la revolución francesa que nos dio los ideales
de la democracia y el uso del derecho individual, o como fue
la revolución industrial, cuyo idealismo se ha centrado
en el pensamiento histórico que nos ha enseñado
que construir significa modificar, cambiar, transformar y
alcanzar un ideal de progreso o, si se quiere, de evolución.
Y la minería es, pese a quien le pese, un pilar del
progreso.
Históricamente,
la minería se abrió paso a pala y pico, con
el coraje del minero que a pura pujanza construía caminos,
desviaba ríos, vencía distancias para llegar
hasta a las yacencias donde a pura dinamita obtenía
los recursos minerales con los cuales se modeló el
acero, se fundió el cobre, se idearon aleaciones para
fabricar las herramientas que le permitió al hombre
construir el futuro.
Y
con el correr del tiempo tuvo la humanidad uno de los recursos
más importantes para recorrer el camino del progreso.
Hoy nadie puede negar que la minería es una de las
industrias altamente especializadas, con el uso de tecnologías
de punta y con recursos humanos preparados para el manejo
de todos los resortes que responden a la eficiencia, a la
competitividad y, fundamentalmente, al cuidado del medio ambiente
y de la salud de la gente. El bienestar general de los pueblos
ha sido posible con la llegada de la nueva minería.