EDICIÓN N° 365 - MARZO 2010


Acerca del conflicto en Andalgalá

Por Denise De Olivera

Lo que ha sucedido en la localidad de Andalgalá, es un hecho que nos llena de dolor. Vivimos inmersos en un mundo castigado por las diferencias sociales, culturales y económicas, pueblos sumidos en pobreza, niños que no pueden acceder a la educación, alimentación o salud digna. Pero aún así seguimos siendo egoístas. Seguimos generando rivalidades y confusiones en personas que no tienen otra salida.

Engaños de poder y manipulaciones sin sentido que luego generan este tipo de situaciones, que ya pasaron, por supuesto, pero han dejado marcas. Las huellas del enfrentamiento, la tiranía y crueldad han quedado en una Andalgalá gris, destrozada por personas que no saben bien que causa defienden. Porque la actividad minera también coincide en el SI A LA VIDA, SI AL AGUA PURA, SI A LA AUTODETERMINACION DE LOS PUEBLOS, SI A LA IDENTIDAD CULTURAL, como lo mencionaron en la “Asamblea Algarrobo” la agrupación “Vecinos por la vida, Andalgalá”. Pero también cree que más allá de los cuestionamientos infundados, hay miles de familias que viven de esta actividad económica y por eso más allá de todo, hay límites morales.

Es cierto que las empresas mineras en su gran mayoría son de origen extranjero, pero quienes operan los proyectos, quienes se sacrifican día a día porque su trabajo salga bien, quienes se capacitan y refuerzan sus conocimientos, quienes les llevan el pan a sus hijos, son ARGENTINOS. Porque la minería crea fuentes de trabajo genuinas, allí en donde antes quizás no había nada, hoy existe una labor para el tornero, electricista, camionero, ama de casa, entre otros. Se han diversificado las oportunidades laborales y se ha creado un verdadero encadenamiento productivo, empresas que han crecido o incursionado en el sector, hoy se convirtieron en proveedores mineros. ¿Nos hemos puesto a pensar en ello? En los cientos de oficios, profesiones que se generan en la Argentina con la puesta en marcha de distintos proyectos, generando riquezas a los habitantes y posibilidades para un futuro.

Hace días celebrábamos el apoyo que la comunidad de Andalgalá manifestaba a la actividad minera en la provincia y en sólo días se desvaneció la noción de prosperidad para convertirse en lo que hemos visto: destrozos en la ciudad, incendios, pintadas ofensivas, agresiones, enfrentamientos injustificados, violencia que no tenía porque aparecer.

En este contexto los sectores empresarios mineros hicieron escuchar sus voces a través de distintas representaciones provinciales. Hagamos un breve repaso:

“Los empresas mineras de exploración repudian los hechos vandálicos que han sufrido los andalgalenses y se solidarizan con las familias afectadas por la sin razón y la violencia. La convivencia pacífica y racional, no admite la violencia y la usurpación como medio de oposición dentro de las normas de derecho que exhibe la democracia”, expresaban en un comunicado el Lic. Facundo Huidobro y Julio Ríos Gómez, directivos del GEMERA.

Con mucha preocupación, la Cámara Minera de Jujuy manifestó su más enérgico repudio a la violencia que ejercen estos grupos fundamentalistas, destacando que “se ocultan en la teórica defensa del medio ambiente para atacar las actividades mineras, ocultando sus verdaderos e inconfesables intereses. Ratificamos el emprendimiento Agua Rica, el que posee todas las habilitaciones necesarias como también ratificamos la actividad minera como fuente de trabajo y bienestar para la gente, en el más absoluto respeto del medioambiente y de la ley”.

Por su parte, Yamana Gold emitió un comunicado donde la empresa reafirma la vocación de desarrollar en todas las localidades en que opera una gestión con total seguridad para sus empleados, la protección irrestricta del medio ambiente, de las comunidades y, al mismo tiempo, trabajar con dichas comunidades en programas que garanticen la sustentabilidad económica y social.

La Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), lanzó “un llamado a la mesura, al diálogo y a la búsqueda de las verdades concretas, teniendo por encima de todo como objetivo el bienestar general, en un entorno ambientalmente sustentable y socialmente pacífico”.

El choque de intereses genera conflicto social

Para que en una sociedad reine la armonía es necesario contar con aparatos políticos que funcionen adecuadamente y no generen confusión entre los ciudadanos. Más allá de las diatribas que se oyen día a día de la actividad minera, lo cierto es que las personas tienen miedo a lo desconocido y hay una parte de la minería que genera rechazo. Esta situación sumada a la molestia de algunos sectores políticos y económicos para que la actividad no se desarrolle como cualquier otra en nuestro país, ha fomentado un círculo vicioso del que no es tan fácil escapar.

Hemos escuchado en las últimas horas, acusaciones justificadas, injustificadas, programas de televisión que dicen contar la verdad, artículos periodísticos que afirman, aseveran y opinan. Aquí reside la cuestión más problemática y a la cual se tiene que prestar mucha atención, el ciudadano argentino se ha convertido en un opinólogo, ya que todos somos capaces de emitir una opinión sin estar seguros de lo que decimos. Pero una vez lanzado el mensaje, millones de oyentes, televidentes y lectores han capturado en su inconsciente una idea, una concepción de la realidad. Ahora bien el círculo se cierra con la desinformación y los intereses de los emisores. Debemos prestar atención a la calidad de información que se maneja y seguir todas las aristas de la historia que se pretende contar.

Estos episodios nos demostraron una vez más el manejo de información confusa, generando un malestar paulatino en la población. La minería ha vuelto a ser el centro de la escena a donde se apuntan todos los cuestionamientos. A esta situación también debemos prestarle atención. Debemos no sólo considerar lo que pasó el lunes 15 de febrero cuando las fuerzas policiales reprimieron a los manifestantes que protestaban en contra de la instalación del proyecto minero Agua Rica (en un camino ubicado en la localidad de Chaquiago), sino también al repentino incendio en la Municipalidad de Andalgalá con la posterior extinción de importantes documentos de la administración pública, como cálculo de regalías, impuestos, entre otros. ¿Dónde puede quedar así la credibilidad de un poder político cuestionado?

Todas las actividades económicas deben ser de interés explícito de la comunidad, de la sociedad en su conjunto, todos deberíamos debatir acerca de la instalación de un proyecto productivo, porque vivimos bajo una democracia que así lo permite. Amparados bajo la Constitución Nacional que en su artículo 124 considera que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio” todos los ciudadanos debemos exigir el respeto a nuestros derechos, a vivir en un ambiente digno, con trabajo, salud y con posibilidades a futuro, pero sin embargo, con este tipo de avasallamientos, con la interrupción o con el impedimento total de un proyecto minero se logra marginalidad, pobreza, y se deja de lado la multiplicidad de voces.

A un mes del conflicto, el Concejo Deliberante de Andalgalá aprobó un referéndum facultativo para que la comunidad de la localidad se exprese por el sí o por el no del proyecto minero Agua Rica. Frente a esta situación y aunque suene paradójico, varios concejales se manifestaron en contra de la medida, alegando que “el referéndum es inconstitucional y el Concejo Deliberante no tiene competencia jurisdiccional para establecer esta medida”, pero sin entrar en mayores detalles.

Lo cierto es que ahora está en manos del Intendente José Perea la decisión facultativa de promulgar o vetar la ordenanza que lleve a la ciudadanía andalgalense a debatir acerca del desarrollo definitivo del proyecto de cobre, oro y molibdeno de la firma canadiense Yamana Gold. Según autoridades municipales, en el caso de que el Ejecutivo promulgue dicha resolución, el plebiscito estaría dispuesto a realizarse el 25 de mayo, fecha en que se celebra el bicentenario de nuestra patria.

Por el momento todas las operaciones de Agua Rica han quedado suspendidas por orden del juez de Minas Guillermo Cerda, quien enfatizó que mediante la necesidad urgente de trabajar en armonía y paz con las comunidades la empresa prefirió no apelar la medida adoptada, para no generar mayores conflictos y disturbio social.

Dos caras de una misma moneda

A favor o en contra, las posturas que un individuo puede tomar en su cotidianeidad se refuerzan por ideales políticos, sociales y económicos que guían de alguna manera sus acciones futuras. En el caso de la actividad minera, hay muchos intereses y competencias en juego que la hacen una de las actividades más cuestionadas del mundo, desde su manera de explotación a la utilización del agua, los proyectos mineros se enfrentar a ojos de tormenta severos en las localidades donde suelen instalarse.

Si realizamos un background con el emblemático proyecto Esquel en la provincia de Chubut, veremos como los grupos ambientalistas tomaron posesión de los medios de comunicación, se manipuló la información y se recalcó el importante potencial turístico de la región como el principal hecho antiminero. Sumado a la ineficiencia de respuesta de la empresa minera operadora por aquel momento, la inexistencia de una comunicación previa con la comunidad y la desinformación propiamente dicha de una población que vive de otra actividad económica, la situación creció hasta finalmente alcanzar su etapa de conflicto, generado malestar, enfrentamientos, disturbios, amenazas al personal de la empresa, agresiones físicas y verbales. Recordemos que también se realizó un plebiscito por parte del Gobierno Municipal donde finalmente el 80% de la población de Esquel dijo que no al proyecto de oro de Meridian Gold.

Es hora de hacer las cosas bien, de exigir como ciudadanos que se respeten nuestros derechos, exigir además el cuidado del medio ambiente, de la flora y la fauna, no sólo por nuestro presente, sino también para las próximas generaciones. Pero debemos tener un sentido de crítica, donde el pensamiento vaya más allá de los simples hechos que se muestran, tanto de un lado como del otro. Debemos ser parte tanto de los proyectos productivos que se realicen, como de los controles y monitoreos que están dispuestos a ofrecer las empresas mineras. Ahora está en nuestras manos ser responsables. Sólo así mantendremos un respeto mutuo.

Andalgalá es sede de fuertes debates y enfrentamientos. Salieron a relucir las palabras de asambleístas que se oponen rotundamente a la minería, blasfeman acerca de la actividad, pero sin medir el impacto que generan detrás con cientos de familias involucradas.

Soledad es una integrante más de la sociedad andalgalense que mira atemorizada los hechos que hoy aquejan a su pueblo, pero que no quiere quedarse de manos cruzadas y decide enviar un mail con su historia para ilustrar sus sentimientos. En una líneas nos cuenta que a la pregunta de ¿Hay contaminación en Andalgalá?, ella responde: “yo les cuento que sí, que hay contaminación, que están contaminando y que se está produciendo la peor contaminación que se puede pensar o imaginar, están contaminando las cabezas, los corazones y el alma de las personas de una comunidad pacífica, pensante, amistosa y sociable. A estas personas las han convertido en seres desconfiados, envidiosos, aterrorizados del progreso y el cambio. La situación se les fue de las manos una vez y en lugar de repensar un futuro para todos en paz, con progreso y decidiendo cada uno cómo quiere vivir. ¡NO!, ellos contaminan adolescentes, niños y a algunos adultos diciéndoles que si hay minería se mueren todos”.

Esta historia de vida ejemplifica la postura de cientos de ciudadanos argentinos y refuerza el apoyo a la política de desarrollo minero que comenzaba a realizar la provincia de Catamarca en un multitudinario acto con más de 2.500 personas que se reunieron en Andalgalá el 10 de febrero para expresar el “sí a la minería”.

La convocatoria, sin antecedentes directos en Andalgalá, fue organizada por empleados de la empresa Minera Agua Rica, el municipio local, las fuerzas políticas mayoritarias, y las principales instituciones intermedias del departamento. El eje aglutinador del evento fue la “Mesa de Trabajo por el Desarrollo de Andalgalá”, institución formada por los principales referentes de cada entidad de esa ciudad del Oeste Catamarqueño, como la Municipalidad, las Fuerzas Vivas, la Cámara de Proveedores Mineros, la Cámara de Comercio, de la Construcción, Agrupaciones de Desocupados y Vecinos por el Trabajo y el Desarrollo.

También participaron del acto instituciones provinciales como AEMCA (Asociación de Empresarios Mineros de Catamarca), Grupo de Estudiantes de Geología y de Ingeniería de Minas de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa) y organizaciones a nivel nacional FECAMIN (Federación de Cámaras y Asociaciones Mineras de Argentina), GEMERA (Grupo de Empresas Mineras de Exploración de la República Argentina) y la Cámara Minera de San Juan, entre otras.

Las premisas de la manifestación fueron: sí al progreso y al desarrollo de Andalgalá; sí a nuevas oportunidades para nuestros hijos; sí a la minería por un desarrollo productivo y sustentable con responsabilidad y compromiso con el futuro del departamento.

Panorama Minero con esta edición pretende contribuir con el sector minero, ilustrar las actividades que se realizan en la provincia de Catamarca desde la puesta en marcha de Minera Alumbrera, reflejar los datos y cifras en hechos concretos que se desarrollan actualmente generando microemprendimientos, progreso comunitario y trabajo responsable. Les acercamos un informe que cuenta con la palabra oficial tanto del sector público como del privado.


Camino a la reflexión
Por Alejandro Colombo

Los acontecimientos de Andalgalá son una instancia para que se conozca y se comprenda que los derechos de un individuo finalizan donde comienzan los de otro, y que nadie tiene la atribución de imponer pensamientos en forma coercitiva.

Andalgalá es una bisagra o punto de inflexión, donde la sociedad catamarqueña tiene que enfrentar a sectores conformados por vándalos y saqueadores encapuchados, muy probablemente no catamarqueños. También es probable que estas personas hayan conocido solamente a Catamarca en un mapa de la República Argentina, que desconocieran su retraso histórico hasta el advenimiento de la minería, y que por lo tanto la primera vez que desembarcaron fue en el marco de estos hechos repudiables.

¿Por qué se quiere prohibir la minería? A esta pregunta se la puede responder de dos formas:

1. Desconocimiento
2. Negación

En el primero de los casos, muchos ciudadanos no conocen la industria minera, y ante el desconocimiento se oponen.

Es decir “por las dudas, no lo quiero”, porque es común que ante lo desconocido el Ser Humano tenga temor. Pero no hay que dejar de citar que las empresas mineras realizan importantes campañas de comunicación y difusión en las comunidades locales, aquellos sitios donde se emplazan los emprendimientos mineros, para que la gente esté informada de antemano -antes que se ejecuten las primeras labores- de que se trata la minería y que planes tiene la empresa con su emprendimiento minero.

Pero desgraciadamente hay grupos que se manejan en la oscuridad y que mediante “campañas solidarias” recolectan firmas de personas de buena fe que no conocen la industria minera; simples ciudadanos que son “carne de cañón” para los antimineros recalcitrantes.

Son los famosos difusores y divulgadores del “No a la Mina”, realizando todo un turismo antiminero por Argentina.

En la segunda categoría (“Negación”) están aquellos que no quieren escuchar nada de la minería, y que niegan por el simple hecho de negar. La industria minera siempre ha estado dispuesta al diálogo, nunca ha ocultado nada porque no tiene nada para ocultar, y las actividades en la zona de Andalgalá no son la excepción.

El diálogo es una herramienta fundamental del Ser Humano, y el mismo tiene que ejecutarse para entenderse o al menos comunicarse. De lo contrario, estaríamos volviendo a la Época de las Cavernas.

Cuando en un ambiente como el que impera hoy en día en Andalgalá el común denominador es la desconfianza y los engaños, todo ello bajo un manto de subjetividad, hay que recurrir más que nunca a conceptos científicos y técnicos –los que ignoran los pregoneros del no a la minería-, es decir a la objetividad, la cual no tiene discusión alguna.


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