Por Denise De Olivera
Lo
que ha sucedido en la localidad de Andalgalá,
es un hecho que nos llena de dolor. Vivimos
inmersos en un mundo castigado por las diferencias
sociales, culturales y económicas,
pueblos sumidos en pobreza, niños que
no pueden acceder a la educación, alimentación
o salud digna. Pero aún así
seguimos siendo egoístas. Seguimos
generando rivalidades y confusiones en personas
que no tienen otra salida.

Engaños
de poder y manipulaciones sin sentido que
luego generan este tipo de situaciones, que
ya pasaron, por supuesto, pero han dejado
marcas. Las huellas del enfrentamiento, la
tiranía y crueldad han quedado en una
Andalgalá gris, destrozada por personas
que no saben bien que causa defienden. Porque
la actividad minera también coincide
en el SI A LA VIDA, SI AL AGUA PURA, SI A
LA AUTODETERMINACION DE LOS PUEBLOS, SI A
LA IDENTIDAD CULTURAL, como lo mencionaron
en la “Asamblea Algarrobo” la
agrupación “Vecinos por la vida,
Andalgalá”. Pero también
cree que más allá de los cuestionamientos
infundados, hay miles de familias que viven
de esta actividad económica y por eso
más allá de todo, hay límites
morales.

Es
cierto que las empresas mineras en su gran
mayoría son de origen extranjero, pero
quienes operan los proyectos, quienes se sacrifican
día a día porque su trabajo
salga bien, quienes se capacitan y refuerzan
sus conocimientos, quienes les llevan el pan
a sus hijos, son ARGENTINOS. Porque la minería
crea fuentes de trabajo genuinas, allí
en donde antes quizás no había
nada, hoy existe una labor para el tornero,
electricista, camionero, ama de casa, entre
otros. Se han diversificado las oportunidades
laborales y se ha creado un verdadero encadenamiento
productivo, empresas que han crecido o incursionado
en el sector, hoy se convirtieron en proveedores
mineros. ¿Nos hemos puesto a pensar
en ello? En los cientos de oficios, profesiones
que se generan en la Argentina con la puesta
en marcha de distintos proyectos, generando
riquezas a los habitantes y posibilidades
para un futuro.

Hace
días celebrábamos el apoyo que
la comunidad de Andalgalá manifestaba
a la actividad minera en la provincia y en
sólo días se desvaneció
la noción de prosperidad para convertirse
en lo que hemos visto: destrozos en la ciudad,
incendios, pintadas ofensivas, agresiones,
enfrentamientos injustificados, violencia
que no tenía porque aparecer.
En
este contexto los sectores empresarios mineros
hicieron escuchar sus voces a través
de distintas representaciones provinciales.
Hagamos un breve repaso:
“Los
empresas mineras de exploración repudian
los hechos vandálicos que han sufrido
los andalgalenses y se solidarizan con las
familias afectadas por la sin razón
y la violencia. La convivencia pacífica
y racional, no admite la violencia y la usurpación
como medio de oposición dentro de las
normas de derecho que exhibe la democracia”,
expresaban en un comunicado el Lic. Facundo
Huidobro y Julio Ríos Gómez,
directivos del GEMERA.
Con
mucha preocupación, la Cámara
Minera de Jujuy manifestó su más
enérgico repudio a la violencia que
ejercen estos grupos fundamentalistas, destacando
que “se ocultan en la teórica
defensa del medio ambiente para atacar las
actividades mineras, ocultando sus verdaderos
e inconfesables intereses. Ratificamos el
emprendimiento Agua Rica, el que posee todas
las habilitaciones necesarias como también
ratificamos la actividad minera como fuente
de trabajo y bienestar para la gente, en el
más absoluto respeto del medioambiente
y de la ley”.
Por
su parte, Yamana Gold emitió un comunicado
donde la empresa reafirma la vocación
de desarrollar en todas las localidades en
que opera una gestión con total seguridad
para sus empleados, la protección irrestricta
del medio ambiente, de las comunidades y,
al mismo tiempo, trabajar con dichas comunidades
en programas que garanticen la sustentabilidad
económica y social.
La
Cámara Argentina de Empresarios Mineros
(CAEM), lanzó “un llamado a la
mesura, al diálogo y a la búsqueda
de las verdades concretas, teniendo por encima
de todo como objetivo el bienestar general,
en un entorno ambientalmente sustentable y
socialmente pacífico”.
El
choque de intereses genera conflicto social
Para
que en una sociedad reine la armonía
es necesario contar con aparatos políticos
que funcionen adecuadamente y no generen confusión
entre los ciudadanos. Más allá
de las diatribas que se oyen día a
día de la actividad minera, lo cierto
es que las personas tienen miedo a lo desconocido
y hay una parte de la minería que genera
rechazo. Esta situación sumada a la
molestia de algunos sectores políticos
y económicos para que la actividad
no se desarrolle como cualquier otra en nuestro
país, ha fomentado un círculo
vicioso del que no es tan fácil escapar.
Hemos
escuchado en las últimas horas, acusaciones
justificadas, injustificadas, programas de
televisión que dicen contar la verdad,
artículos periodísticos que
afirman, aseveran y opinan. Aquí reside
la cuestión más problemática
y a la cual se tiene que prestar mucha atención,
el ciudadano argentino se ha convertido en
un opinólogo, ya que todos somos capaces
de emitir una opinión sin estar seguros
de lo que decimos. Pero una vez lanzado el
mensaje, millones de oyentes, televidentes
y lectores han capturado en su inconsciente
una idea, una concepción de la realidad.
Ahora bien el círculo se cierra con
la desinformación y los intereses de
los emisores. Debemos prestar atención
a la calidad de información que se
maneja y seguir todas las aristas de la historia
que se pretende contar.
Estos
episodios nos demostraron una vez más
el manejo de información confusa, generando
un malestar paulatino en la población.
La minería ha vuelto a ser el centro
de la escena a donde se apuntan todos los
cuestionamientos. A esta situación
también debemos prestarle atención.
Debemos no sólo considerar lo que pasó
el lunes 15 de febrero cuando las fuerzas
policiales reprimieron a los manifestantes
que protestaban en contra de la instalación
del proyecto minero Agua Rica (en un camino
ubicado en la localidad de Chaquiago), sino
también al repentino incendio en la
Municipalidad de Andalgalá con la posterior
extinción de importantes documentos
de la administración pública,
como cálculo de regalías, impuestos,
entre otros. ¿Dónde puede quedar
así la credibilidad de un poder político
cuestionado?
Todas
las actividades económicas deben ser
de interés explícito de la comunidad,
de la sociedad en su conjunto, todos deberíamos
debatir acerca de la instalación de
un proyecto productivo, porque vivimos bajo
una democracia que así lo permite.
Amparados bajo la Constitución Nacional
que en su artículo 124 considera que
“corresponde a las provincias el dominio
originario de los recursos naturales existentes
en su territorio” todos los ciudadanos
debemos exigir el respeto a nuestros derechos,
a vivir en un ambiente digno, con trabajo,
salud y con posibilidades a futuro, pero sin
embargo, con este tipo de avasallamientos,
con la interrupción o con el impedimento
total de un proyecto minero se logra marginalidad,
pobreza, y se deja de lado la multiplicidad
de voces.
A
un mes del conflicto, el Concejo Deliberante
de Andalgalá aprobó un referéndum
facultativo para que la comunidad de la localidad
se exprese por el sí o por el no del
proyecto minero Agua Rica. Frente a esta situación
y aunque suene paradójico, varios concejales
se manifestaron en contra de la medida, alegando
que “el referéndum es inconstitucional
y el Concejo Deliberante no tiene competencia
jurisdiccional para establecer esta medida”,
pero sin entrar en mayores detalles.
Lo
cierto es que ahora está en manos del
Intendente José Perea la decisión
facultativa de promulgar o vetar la ordenanza
que lleve a la ciudadanía andalgalense
a debatir acerca del desarrollo definitivo
del proyecto de cobre, oro y molibdeno de
la firma canadiense Yamana Gold. Según
autoridades municipales, en el caso de que
el Ejecutivo promulgue dicha resolución,
el plebiscito estaría dispuesto a realizarse
el 25 de mayo, fecha en que se celebra el
bicentenario de nuestra patria.
Por
el momento todas las operaciones de Agua Rica
han quedado suspendidas por orden del juez
de Minas Guillermo Cerda, quien enfatizó
que mediante la necesidad urgente de trabajar
en armonía y paz con las comunidades
la empresa prefirió no apelar la medida
adoptada, para no generar mayores conflictos
y disturbio social.
Dos
caras de una misma moneda
A
favor o en contra, las posturas que un individuo
puede tomar en su cotidianeidad se refuerzan
por ideales políticos, sociales y económicos
que guían de alguna manera sus acciones
futuras. En el caso de la actividad minera,
hay muchos intereses y competencias en juego
que la hacen una de las actividades más
cuestionadas del mundo, desde su manera de
explotación a la utilización
del agua, los proyectos mineros se enfrentar
a ojos de tormenta severos en las localidades
donde suelen instalarse.
Si
realizamos un background con el emblemático
proyecto Esquel en la provincia de Chubut,
veremos como los grupos ambientalistas tomaron
posesión de los medios de comunicación,
se manipuló la información y
se recalcó el importante potencial
turístico de la región como
el principal hecho antiminero. Sumado a la
ineficiencia de respuesta de la empresa minera
operadora por aquel momento, la inexistencia
de una comunicación previa con la comunidad
y la desinformación propiamente dicha
de una población que vive de otra actividad
económica, la situación creció
hasta finalmente alcanzar su etapa de conflicto,
generado malestar, enfrentamientos, disturbios,
amenazas al personal de la empresa, agresiones
físicas y verbales. Recordemos que
también se realizó un plebiscito
por parte del Gobierno Municipal donde finalmente
el 80% de la población de Esquel dijo
que no al proyecto de oro de Meridian Gold.
Es
hora de hacer las cosas bien, de exigir como
ciudadanos que se respeten nuestros derechos,
exigir además el cuidado del medio
ambiente, de la flora y la fauna, no sólo
por nuestro presente, sino también
para las próximas generaciones. Pero
debemos tener un sentido de crítica,
donde el pensamiento vaya más allá
de los simples hechos que se muestran, tanto
de un lado como del otro. Debemos ser parte
tanto de los proyectos productivos que se
realicen, como de los controles y monitoreos
que están dispuestos a ofrecer las
empresas mineras. Ahora está en nuestras
manos ser responsables. Sólo así
mantendremos un respeto mutuo.
Andalgalá
es sede de fuertes debates y enfrentamientos.
Salieron a relucir las palabras de asambleístas
que se oponen rotundamente a la minería,
blasfeman acerca de la actividad, pero sin
medir el impacto que generan detrás
con cientos de familias involucradas.
Soledad
es una integrante más de la sociedad
andalgalense que mira atemorizada los hechos
que hoy aquejan a su pueblo, pero que no quiere
quedarse de manos cruzadas y decide enviar
un mail con su historia para ilustrar sus
sentimientos. En una líneas nos cuenta
que a la pregunta de ¿Hay contaminación
en Andalgalá?, ella responde: “yo
les cuento que sí, que hay contaminación,
que están contaminando y que se está
produciendo la peor contaminación que
se puede pensar o imaginar, están contaminando
las cabezas, los corazones y el alma de las
personas de una comunidad pacífica,
pensante, amistosa y sociable. A estas personas
las han convertido en seres desconfiados,
envidiosos, aterrorizados del progreso y el
cambio. La situación se les fue de
las manos una vez y en lugar de repensar un
futuro para todos en paz, con progreso y decidiendo
cada uno cómo quiere vivir. ¡NO!,
ellos contaminan adolescentes, niños
y a algunos adultos diciéndoles que
si hay minería se mueren todos”.
Esta
historia de vida ejemplifica la postura de
cientos de ciudadanos argentinos y refuerza
el apoyo a la política de desarrollo
minero que comenzaba a realizar la provincia
de Catamarca en un multitudinario acto con
más de 2.500 personas que se reunieron
en Andalgalá el 10 de febrero para
expresar el “sí a la minería”.
La
convocatoria, sin antecedentes directos en
Andalgalá, fue organizada por empleados
de la empresa Minera Agua Rica, el municipio
local, las fuerzas políticas mayoritarias,
y las principales instituciones intermedias
del departamento. El eje aglutinador del evento
fue la “Mesa de Trabajo por el Desarrollo
de Andalgalá”, institución
formada por los principales referentes de
cada entidad de esa ciudad del Oeste Catamarqueño,
como la Municipalidad, las Fuerzas Vivas,
la Cámara de Proveedores Mineros, la
Cámara de Comercio, de la Construcción,
Agrupaciones de Desocupados y Vecinos por
el Trabajo y el Desarrollo.
También
participaron del acto instituciones provinciales
como AEMCA (Asociación de Empresarios
Mineros de Catamarca), Grupo de Estudiantes
de Geología y de Ingeniería
de Minas de la Universidad Nacional de Catamarca
(UNCa) y organizaciones a nivel nacional FECAMIN
(Federación de Cámaras y Asociaciones
Mineras de Argentina), GEMERA (Grupo de Empresas
Mineras de Exploración de la República
Argentina) y la Cámara Minera de San
Juan, entre otras.
Las
premisas de la manifestación fueron:
sí al progreso y al desarrollo de Andalgalá;
sí a nuevas oportunidades para nuestros
hijos; sí a la minería por un
desarrollo productivo y sustentable con responsabilidad
y compromiso con el futuro del departamento.
Panorama
Minero con esta edición pretende contribuir
con el sector minero, ilustrar las actividades
que se realizan en la provincia de Catamarca
desde la puesta en marcha de Minera Alumbrera,
reflejar los datos y cifras en hechos concretos
que se desarrollan actualmente generando microemprendimientos,
progreso comunitario y trabajo responsable.
Les acercamos un informe que cuenta con la
palabra oficial tanto del sector público
como del privado.
Camino a la reflexión
Por Alejandro Colombo
Los
acontecimientos de Andalgalá son una
instancia para que se conozca y se comprenda
que los derechos de un individuo finalizan
donde comienzan los de otro, y que nadie tiene
la atribución de imponer pensamientos
en forma coercitiva.
Andalgalá
es una bisagra o punto de inflexión,
donde la sociedad catamarqueña tiene
que enfrentar a sectores conformados por vándalos
y saqueadores encapuchados, muy probablemente
no catamarqueños. También es
probable que estas personas hayan conocido
solamente a Catamarca en un mapa de la República
Argentina, que desconocieran su retraso histórico
hasta el advenimiento de la minería,
y que por lo tanto la primera vez que desembarcaron
fue en el marco de estos hechos repudiables.
¿Por
qué se quiere prohibir la minería?
A esta pregunta se la puede responder de dos
formas:
1.
Desconocimiento
2. Negación
En
el primero de los casos, muchos ciudadanos
no conocen la industria minera, y ante el
desconocimiento se oponen.
Es
decir “por las dudas, no lo quiero”,
porque es común que ante lo desconocido
el Ser Humano tenga temor. Pero no hay que
dejar de citar que las empresas mineras realizan
importantes campañas de comunicación
y difusión en las comunidades locales,
aquellos sitios donde se emplazan los emprendimientos
mineros, para que la gente esté informada
de antemano -antes que se ejecuten las primeras
labores- de que se trata la minería
y que planes tiene la empresa con su emprendimiento
minero.
Pero
desgraciadamente hay grupos que se manejan
en la oscuridad y que mediante “campañas
solidarias” recolectan firmas de personas
de buena fe que no conocen la industria minera;
simples ciudadanos que son “carne de
cañón” para los antimineros
recalcitrantes.
Son
los famosos difusores y divulgadores del “No
a la Mina”, realizando todo un turismo
antiminero por Argentina.
En
la segunda categoría (“Negación”)
están aquellos que no quieren escuchar
nada de la minería, y que niegan por
el simple hecho de negar. La industria minera
siempre ha estado dispuesta al diálogo,
nunca ha ocultado nada porque no tiene nada
para ocultar, y las actividades en la zona
de Andalgalá no son la excepción.
El
diálogo es una herramienta fundamental
del Ser Humano, y el mismo tiene que ejecutarse
para entenderse o al menos comunicarse. De
lo contrario, estaríamos volviendo
a la Época de las Cavernas.
Cuando
en un ambiente como el que impera hoy en día
en Andalgalá el común denominador
es la desconfianza y los engaños, todo
ello bajo un manto de subjetividad, hay que
recurrir más que nunca a conceptos
científicos y técnicos –los
que ignoran los pregoneros del no a la minería-,
es decir a la objetividad, la cual no tiene
discusión alguna.