Acabo
de ver una de esas ficciones, un video exquisitamente
realizado, que circula profusamente por mails
y está en Youtube, en el que figuras
prestigiosas recitan con convicción
y un arsenal de efectos, textos breves y contundentes
contra la minería. El trabajo fue encarado
a conciencia, los textos fueron estudiados
y transmitidos con énfasis y buena
dicción. No es trabajo del actor verificar
la veracidad de lo que dicen.
Cuando
Shakespeare en Julio Cesar menciona que en
la calle un reloj da las tres, no reparó
que en antigua Roma no se habían inventado
aún los relojes. Quienes representen
ese texto no tienen la obligación (pueden
hacerlo, de todas maneras) de enderezar ese
error o anacronismo del autor.
Del
mismo modo, tampoco está obligada la
actriz a constatar si es verdad cuando asegura
que en Andalgalá los casos de cancer
aumentaron un 800%. Ese dato fue inventado
hace ya varios años, y desde ese momento
se viene repitiendo como si fuera una gran
verdad. ¿Qué estadística
se está manejando? ¿De ser cierta,
no es una información que merecería
difusión mundial?.
Otros
actores fuertemente motivados, advierten que,
de extraer Uranio , quedaremos todos convertidos
en una masa informe de carne mutilada. En
la realidad, cualquier geólogo puede
informarnos que el Uranio es un mineral que
se encuentra en la tierra en forma natural.
Lo que podría llegar a producir horrendas
malformaciones es una explosión de
energía nuclear , que puede ser deliberada
como el fantasma escalofriante de Hiroshima
o puede ser accidental como el tristemente
célebre caso de Chernovyl. Pero el
Uranio en si es tan inocente como, por ejemplo,
la glicerina. Con la glicerina se puede fabricar
nitroglicerina, pero la glicerina en si no
es dañina.
¡Y
el Cianuro ¡ ¡Que palabra tan
seductora! Tanto que varios actores la repiten
como una letanía. Remite a paradigmas
tan inquietantes como los Borgia o nuestra
legendaria Yiya Murano. Resulta que la Minería
usa cianuro para la lixiviación de
metales, y ellos aseguran que ese veneno,
luego de usarse, es arrojado insensiblemente
a los cursos de agua naturales, intoxicando
a poblaciones enteras. Este momento es de
una gran intensidad dramática, y produce
el efecto buscado: da miedo. La necesaria
elipsis deja de lado algunos detalles : la
minería no es la única Industria
que utiliza cianuro en sus procesos; tampoco
el cianuro es la única tecnología
para separar metales de la roca (o sea lixiviar);
los controles ambientales que exigen los organismos
financieros Internacionales son de una exigencia
tan rigurosa que si las empresas no las cumplen
les cortan el crédito; la actividad
minera está regida por una ley ambiental
nacional, y tantos etcéteras más
que resulta más practico no hablar
de eso porque, con todos esos condicionamientos,
se pierde el impacto comunicacional buscado.
Vinculado
al tema aparecen también los temibles
diques de cola, que según afirma otro
de los actores con total seguridad, se fracturan
y vuelcan su contenido letal a tierras y aguas.
Negarse a construir diques de cola porque
se fracturan es tan sensato como oponerse
a construir edificios porque se derrumban
o aviones porque se estrellan (y ambos accidentes
con una frecuencia estadística mucho
mayor).
Trascartón,
el agua, el tema dominante de los últimos
tiempos, parecen estar todos muy convencidos
de que millones de litros de agua son dilapidados
en zonas semidesérticas para lixiviar
los metales, condenando a morir de sed a todos
los pobladores, animales y cultivos. Si hubieran
buscado asesoramiento, se habrían informado
que las normas ambientales para el uso del
agua establecen rígidos controles que
obligan, por ejemplo, ante un déficit
natural a respetar prioridades en un orden
que coloca a la Minería detrás
de las necesidades de la población,
el riesgo de los cultivos y el uso Industrial.
En San Juan, el uso previsto de agua para
la explotación de Veladero, Gualcamayo,
Pascua Lama, Casposo y Pachón, es de
1200 lts. por segundo mientras que el consumo
agrícola en todo San Juan es de 168.077
litros por segundo, es decir, que esas minas
van a usar apenas el 0,714 por ciento del
consumo agrícola.
Al
hablar del agua, inevitablemente se precipita
un lugar muy común en estos planteos,
que es compararla con el oro. Nadie podrá
negar que el agua sea mas valiosa para la
vida que el oro. Pero lo que siempre se omite,
seguramente por carecer de una información
mas actualizada, es que el oro, aparte de
su universal y paradigmática representación
como riqueza, tiene innumerables aplicaciones
Industriales y medicinales que van mas allá
del uso suntuario en anillos de bodas y joyas
varias.
No
falta el momento en que otro intérprete,
indignado, acota :”Negocios millonarios
de unos pocos. Al pueblo argentino no le queda
absolutamente nada.” Esta aseveración
esa fácil de decir, y también
fácil de creer, teniendo en cuenta
nuestra historia. Y la economía, como
cualquier ciencia social, presenta argumentos
que son siempre opinables. Pero saber que
la Minería aporta al impuesto a las
ganancias el 17 % de sus ventas, contra el
3%, por ejemplo, de la agricultura, relativiza
esa envidiable certeza que lleva a afirmar
que “al pueblo argentino no le queda
nada”.
Decíamos
al principio que el trabajo de los actores
es mas que nada hacer verosímiles las
ficciones. Es decir, que parezcan verdadesras,
que el público las considere reales,
que suenen creíbles. Estos actores
se han prestado una vez más a poner
cara y voz a ficciones para que sean verosímiles.
De ahí a la verdad hay un trecho lo
suficientemente grande como para exceder su
compromiso y obligación.
Hasta
ahí llegó su cometido. El debate
que deberíamos encarar seriamente todos
los argentinos está todavía
por comenzar. Para separar verdades de mitos
populares, verificaciones legales de sospechosas
y suposiciones, rumores de hechos comprobados.
Es hora de abandonar el cómodo territorio
inmaduro y mágico de los relatos infantiles,
y entrar decididos a una madurez realista
y sensata.
Escribió
el gran poeta español León Felipe:
“Yo
no sé muchas cosas, es verdad.
Digo
tan solo lo que he visto.
Y
he visto:
Que
la cuna del hombre la mecen los cuentos ,
Que
los gritos de angustia del hombre los ahogan
los cuentos,
Que
el llanto del hombre lo taponan los cuentos,
Que
los huesos del hombre los entierran los cuentos,
Y
que el miedo del hombre….
ha
inventado todos los cuentos.
Yo
no se muchas cosas, es verdad,
pero
me han dormido con todos los cuentos….
y
sé todos los cuentos”.
Por:
Alejandro Fracsara
Sociólogo
y consultor de empresas
Fuente:
NOTINUC
(Miradas
al Sur-Pag.16/Sec. Economía)
Enviado
por Raúl A. Roldán
(Téc.
Sup. en Minería)