Tierra
minera por excelencia, Calingasta sufrió
las consecuencias políticas y económicas
de décadas pasadas, que la transformaron
en un pueblo fantasma. La producción de
sulfato de aluminio, que fue uno de los sostenes
de la actividad económica, quedó
paralizada y con ello Calingasta.
La
amplia actividad exploratoria permitió
potenciar y acelerar el proyecto Casposo, el cual
es un importante bastión económico
y social para Calingasta. Más precisamente,
es el primer proyecto que entra en producción
en esta década en el citado Departamento.
El
potencial minero del Departamento está
fuera de discusión: el gigante proyecto
cuprífero El Pachón, más
una serie de proyectos como El Altar, Los Azules
y las propiedades de AMINSA son la futura aceleración
minera de Calingasta.
Bienvenida
sea la puesta en producción de Casposo,
marcando un antes y un después de la minería
en San Juan.
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