Esta
norma que abarcará temas importantes para
la sociedad, tratará de regular la participación
de las organizaciones con la comunidad para garantizar
un éxito conjunto bajo cuatro principios
básicos:
1.
Dictar a las organizaciones planificar su participación
sintiéndose parte de la comunidad y no
como un agente externo. Este principio evita que
las organizaciones se limiten a realizar actividades
benéficas o de poco valor para ellas.
2.
Establecer el respeto por el derecho de los miembros
de la comunidad a tomar decisiones con relación
a ella. Este principio es de fundamental aplicación
cuando una organización desarrolla un proyecto
de infraestructura o instala una nueva planta
productiva.
3.
Hacer énfasis en el respeto por las características
culturales, religiosas e historia de la comunidad.
Siguiendo este principio, una organización
no puede desconocer las costumbres de la zona
donde opera ni los acontecimientos pasados que
influyen en el comportamiento de las personas
que viven en la comunidad.
4.
Resaltar el valor de las alianzas y el intercambio
de experiencias, recursos y esfuerzos en el desarrollo
de una comunidad. Este principio aprecia la diversidad,
las distintas capacidades de las personas y el
sentimiento de pertenencia que se genera cuando
de forma individual se participa en la construcción
de mayores oportunidades para la colectividad.
En
la actividad minera esta norma permitirá
avanzar hacia una integración con las normas
de seguridad, salud en el trabajo y cuidado del
medio ambiente, además de reforzar los
principios de responsabilidad, transparencia y
ética que se enmarcan en un contexto aún
más grande de respeto por los derechos
humanos, cumplimiento de las prácticas
laborales, preservación del medio ambiente
y cuestiones relacionadas con el desarrollo comunitario.